viernes, 12 de abril de 2013

TANT DE BO


Toma de conciencia, ser uno mismo, vivir en coherencia, ser auténtico, sentir al centro, conectar con nuestra esencia. Para mí, todas estas expresiones son sinónimas y forman parte del mismo proceso de descubrimiento vital. Cada día que pasa estoy más convencido que la vida es el conjunto de experiencias que nos permiten responder a la pregunta quiénes somos y qué hemos venido a hacer a este mundo. También, poco a poco, me reafirmo en la teoría que dice que la calidad de esa vida depende, en primer lugar, del grado de honestidad que aplicamos a esas respuestas y, en segundo lugar, de nuestra capacidad para trasladar esas conclusiones a nuestro día a día.

Hace años vi un reportaje sobre los métodos de aprendizaje emocional que aplicaba en sus clases un maestro japonés de enseñanza primaria. A mitad de curso, les decía a sus alumnos que dibujaran la silueta de su cuerpo en un papel de gran tamaño y les pedía que la rellenaran con todo aquello que tuviera que ver con su personalidad, sus gustos, sus inquietudes. «Para estos niños y niñas de diez años —dice la voz en off— es una oportunidad para reflexionar sobre quién son».

En efecto, la vida no es más que la redacción de nuestro retrato interior. Desafortunadamente, nuestro sistema educativo no incluye ninguna asignatura que nos enseñe a conocernos mejor. Nuestra cultura ha delegado esa función en la familia. Son nuestros padres y nuestras madres los que, de buena fe, deciden cómo tenemos que vivir la vida. Y, claro, ahí empieza el gran problema porque si hay algo que caracteriza el ser humano es la singularidad. Cuando nos damos cuenta que las sugerencias de nuestros progenitores están hechas desde su propia manera de ver y entender el mundo y no nos sirven, no nos queda otro remedio que coger el lápiz y el papel para ir escribiendo, a través del ‘prueba-error’ o de las diferentes crisis emocionales, la sinopsis de nuestra esencia y el guión de nuestra felicidad.

3 comentarios:

la seño de plastica dijo...

buenos días Francesc...

intento poner palabras a todo lo que recibo de ti a través de tu blog y de tus mensajes pero me resulta imposible por lo grande que se me hace.

todos los pequeños detalles que se tejen para que mis historia crezca son tan sutiles que ni hay tiempo ni palabras que logren expresar lo que siento.

lo escrito aquí me llega a un lugar tan intimo y personal que me quedo impresionada...
esas preguntas que lanzo al Universo... esas sensaciones que no tienen ni forma ni nombre están entre las lineas de tus letras.
estoy gratamente sorprendida...

precisamente hoy he visto con mis alumnos "El guerrero pacifico" y al leer tu entrada me siento plena al ver que yo sí he iniciado el camino que tú planteas: enseñar a mis alumnos a conocerse mejor. esa es la base de mi enseñanza este año. justo este año tan especial para mi, en el que la que realmente está aprendiendo soy yo...
siento en lo más profundo de mi que mis clases, mis alumnos, mis temas... no hacen otra cosa que darme a mi la GRAN LECCIÓN DE LA VIDA... es como si hubiera preparado todo esto para aprender yo...
formando parte de mi aprendizaje estás tú, con una presencia virtual que me tiene sorprendida. por lo tangible que siento lo intangile... cosas mías que deseo que entiendas a través de estas palabras tan... ¿acotadas? no encuentro el mejor calificativo.

te doy las gracias. despues de ver la pelicula me parece que he encontrado en ti al señor de la gasolinera.

quiero que sepas que tus palabras me sirven, tu musica me sirve.
que estoy entusiasmada con la vida.

que tengas un buen día!

Francesc Granja dijo...

La seño de plástica, ojalá que tomen ejemplo de tu labor todos los profesionales de la enseñanza. Parece mentira que a estas alturas de la película todavía estemos emperrados en embotar a los niños de contenidos y no haya un mínimo de interés en abrir un espacio de exploración y descubrimiento interior. Aprovecho para agradecer tus comentarios sobre el blog. Mi ego ya tiene provisiones para nutrirse durante unos cuantos días.

la seño de plastica dijo...

continúo compartiendo contigo mi experiencia con mis alumnos.

llega el momento de acabar esta etapa. mis alumnos comienzan su fase de prácticas en empresa y mi labor finaliza el próximo viernes.

me resulta muy curioso volver a releer esta entrada porque me resulta nueva, como si la leyera ahora por primera vez... sé que la leí, me ha sorprendido encontrar mi propio comentario como prueba irrefutable!!!
hoy leo con otro ánimo. he visto el documental y me ha cambiado el cuerpo... yo estoy sensible por los días que quedan por delante...
y pienso en lo que he compartido con mis chicos... y cómo me quedo impregnada de lo que he vivido con ellos.

tomando la idea de este maestro, les pedí a mis alumnos que me dejaran "algo" en las paredes de mi clase, de alguna manera dejarían su huella para acompañarme el resto del tiempo, cuando ya no estén. les propuse su silueta pero ellos optaron por dejar algún dibujo, alguna frase, alguna palabra.

lo cierto es que comenzaron con ganas e ilusión a pintar en la pared... y comenzaron los conflictos... estos días han surgido rivalidades, enfrentamientos... justo en el final, ahora que me despido de ellos surge el caos.
me he quedado en blanco delante de ellos y les he reconocido que no sabía qué decir ni qué hacer, que necesitaba tiempo...

al llegar a casa he buscado algo para ofrecerles y he encontrado palabras como UBUNTU. películas como INVICTUS...

justo en este momento en el que yo estaba dispuesta a poner el lacito de despedida, todo se pone patas arriba!!!

he aprendido que era una lección que nos quedaba por aprender... no podíamos terminar "el curso" sin tocar este tema tan importante!!!

tengo el cuerpo frágil de tanta emoción...

felices sueños.