miércoles, 8 de mayo de 2013

UNA METÁFORA CUALQUIERA


Ayer, día del lanzamiento de mi primer libro, hice el envío de la convocatoria de la presentación a casi medio centenar de contactos. Eran las siete y cuarto de la mañana. A la media hora, ya tenía más de diez correos electrónicos en mi bandeja de entrada con palabras de ánimo y reconocimiento hacia el trabajo. Por la noche había recibido casi un centenar de mensajes cuyos remitentes, bien me felicitaban por la iniciativa, bien me confirmaban su asistencia. Fue tal la emoción acumulada que nada más estirarme en la cama me puse a escuchar Frecuencias del Alma para soltar las lágrimas que se habían acumulado a lo largo de la jornada.

El domingo hará diecinueve años que me partí el cuello y la vida en una autopista portuguesa. En todo este tiempo he pasado por un interminable abanico de emociones que van desde la rabia y la culpa hasta la aceptación y el amor. Han sido dos décadas trepidantes en las que he aprendido a pedir, a dar, a esperar, a conversar, a escuchar, a llorar, a escribir, a recibir, a saber y a saberme. En definitiva, a tomar conciencia.

No siento que este libro sea ni mi hijo ni una culminación de un proceso. Han sido tantos y tan profundos los cambios que he sufrido a lo largo de esta tetraplejia, tantas las pequeñas conquistas que me resulta descortés ponerle una bandera a este trabajo por el hecho de tener más visibilidad que el resto. Vivir el sexo es una tapa deconstruida, una osadía de mi vanidad y mi ego que llevan muchos años pidiéndome una oportunidad. Quizá también sea un granito de arena para mezclarlo entre los millones de granitos de arena que forman esta maravillosa playa que llamamos conciencia universal.

2 comentarios:

la seño de plastica dijo...

acabo de conectar el ordenador para consultar el correo y cerrar el día de trabajo (que por cierto hoy ha sido intenso y muy especial)
he leido con ganas tu entrada de hoy porque... no sé, pero yo sé que la he leido con ganas.

me llegan tus palabras y me contagio de lo que puedes sentir en esta etapa.

gracias por compartirlo.
me siento grano de arena, tan importante como un grano de arena, tan valioso como un grano de arena en una playa preciosa.
siento que tengo que estar en esta playa... y siento que tamos juntos, todos esos millones de materia diminuta, dando el color dorado a este paisaje maravilloso.

que tengas una buena noche.

Francesc Granja dijo...

la seño e plástica, dejemos, pues, que el mar de la esperanza bañe esa playa y saque brillo a la humanidad.